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20 de septiembre de 2012

10:41

Imagino cómo se despierta y me mira sonriendo, mientras yo continuo haciéndome la dormida. Pasa su brazo por mi cintura y me besa en la nuca. Puede notar cómo poco a poco se me eriza la piel y vuelve a sonreir al darse cuenta de mi reacción, provocando que yo también lo haga.
 -Con que no estabas dormida, eh?- Dice mientras me acerca más a él. Me doy la vuelta y le beso, sintiendo el tacto de sus labios frente a los míos.
 -Buenos días- Le digo mientras le abrazo.
 -Buenos días, pequeña- Me responde sonriendo.
 No llevaba camiseta. Podía notar la calidez de su piel, mientras me estrechaba entre sus brazos, haciéndome sentir más pequeña que de costumbre. Ahora oía el ritmo acompasado de su corazón más cerca. Me encantaba esa sensación y deseaba que ese momento no acabase nunca.